Notar cómo, mediante la práctica física y mental (no hay una sin la otra), el cuerpo se fortalece, flexibiliza y equilibra internamente y esto, se reflexa externamente.
Conseguir, paso a paso, superar tabúes y limitaciones que ya no resuenan contigo y, así, ganar en seguridad y confianza para abrir el corazón a la Vida.
Aportar bienestar y aumentar la consciencia a través de la respiración y presencia.